El orígen del nombre del arroyo Tucanguá
Me contó Kuaray:
«Hace mucho tiempo, cuando en la provincia de Misiones todo era monte cerrado y la selva respiraba libre, existía una comunidad Mbya Guaraní rodeada de árboles gigantes, animales silvestres y caminos de tierra roja.
En medio del monte nacía una vertiente de agua cristalina. El agua brotaba fresca entre las piedras y era muy importante para la comunidad, porque allí las familias buscaban agua para vivir y también era un lugar de descanso para las aves y animales del monte.
Cada mañana y cada tarde, un grupo de tucanes llegaba volando hasta la vertiente para beber agua. Sus colores brillaban entre las ramas verdes y su canto acompañaba el sonido del agua corriendo. Los niños y ancianos de la comunidad observaban cómo aquellas aves siempre regresaban al mismo lugar, como si fueran guardianes de la vertiente.
Por esa razón, los antiguos pobladores comenzaron a llamar al lugar “Tukã Ygua”.
En lengua guaraní, Tukã significa tucán y Ygua hace referencia al agua o vertiente. Así quedó el nombre de aquel sitio sagrado donde los tucanes venían a tomar agua.
Con el paso del tiempo, la pequeña vertiente fue creciendo hasta transformarse en un arroyo que avanzaba entre el monte, llevando vida a todo a su alrededor. Más adelante, sus aguas se unían y desembocaban en el arroyo Kuña Piru, conocido por las comunidades de la zona.
Años después llegaron personas no indígenas y, al escuchar el nombre pronunciado por los Mbya, comenzaron a decirlo de otra manera. Poco a poco, “Tukã Ygua” fue transformándose hasta quedar conocido como “Tucangua”.
Pero detrás de ese nombre todavía permanece viva la memoria del pueblo Mbya Guaraní, de los tucanes que bajaban a beber agua y de la profunda conexión entre la naturaleza y los antiguos habitantes del monte.»

