La energía y su movimiento
Todo cuanto nos rodea y todo lo que está dentro nuestro, está compuesto por materia, y también por energía. La diferencia es que la primera es tangible y la segunda no. Funcionan juntas. Es imposible separarlas.
El hombre, el Homo, igual que cualquier especie natural, es un universo en miniatura, una réplica del universo al que pertenece. En ambos se cumplen las mismas leyes: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, como es adentro es afuera, como es afuera es adentro.
Los sabios chinos antiguos, tienen esto claro desde hace unos 5000 años y han encontrado la manera de representarlo, porque ellos, al igual que los guaraníes que habitaban y habitan nuestra tierra, son ideográficos, es decir, representan las ideas con imágenes, las palabras son imágenes. Una forma de comunicar muy rica. Diferene al lenguaje actual que necesita que sepamos de memoria, a pura mente que significa cada palabra, con idiomas, unos más pobres que otros.
Es que conciben la vida tal cual es: NATURAL.
El símbolo del yin y yang es precisamente eso, la representación de dos procesos opuestos y complementarios como son la materia y la energía. Uno no puede existir sin el otro. Uno genera al otro y uno controla al otro, dando como resultado el equilibrio de la vida y por lo tanto la salud, del cuerpo, del ambiente, de ambos al mismo tiempo.

Todo el universo se comporta igual, todo está en permanente transformación, de yin a yang, de yang a yin.
El símbolo del YIN-YANG está formado por dos gotas UNIDAS, una negra que representa la materia, la oscuridad, lo profundo, lo débil, la noche, el frío, lo femenino, es el YIN y una blanca que representa la energía, la luz, lo alto, lo fuerte, el día, el calor, lo masculino, es el YANG.
A su vez, cada gota contiene un punto del color opuesto, que representa la semilla del otro. Cuando cada uno llega a su máximo, el opuesto se gesta a partir de esa semilla, controlando así su expansión indefinida. Así, cuando el día llega al máximo, cuando no hay sombra, cuando el yang está en plenitud, el yin se manifiesta apenas un segundo después, con unos milímetros de sombra, la que va creciendo hasta ser mayoría y la noche se hace presente. Así mismo, cuando la oscuridad llega a su máximo, cuando no puede ser mayor, la luz empieza a aparecer, lentamente, hasta que el día se manifiesta. Así en un ciclo que se repite permanentemente, en el que varios fenómenos también cambian de yin a yang, de yang a yin, por ejemplo la temperatura , la humedad, o la disposición a hacer determinadas cosas, actividad o descanso, crear o concretar, . Cada uno a su tiempo, dormir cuando el yin está presente, hacer cuando hay yang disponible.
Representa así a todos los procesos de la vida, en su crecimiento y su decrecimiento. Nada es permanente, todo está transformándose, todo el tiempo. Por eso no se pueden esperar por ejemplo buenas cosechas de la misma producción todos los años, un año hay buenas pitangas, otro año, buenos maíces.
La sucesión del yin y del yang puede ser aplicado a cualquier cosa del universo. Todo en la naturaleza está regido por esta ley de sucesión y transformación.
El Yin y Yang representan las fuerzas que mueven el mundo en todos sus aspectos, así el viento es yin, el trueno, es yang.
Trueno que en guaraní se dice ozununú, casi como suena un trueno en medio de una tormenta. Y viento se dice Yvitú, casi como suena el viento, el sonido de la palabra da idea de que se trata. De la misma manera en chino, que hasta desde el lenguaje están muy relacionados con la naturaleza. Aspectos importantes a tener en cuenta al abordar su manera de enfocar la vida. Por eso es que abrazamos su paradigma milenario, al igual que el de los pueblos que nos precedieron en nuestra tierra. Ambos absolutamente sabios.


los mismos aromos en otoño y en primavera
