El Valle Cuñá Pirú es el hogar de mucha gente que convive con infinidad de árboles e infinidad de animales de todos los tamaños, en armonía. Ni se nota que están.
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Kaagüy: el monte. La relación que los blancos necesitamos recuperar.

Me contó Pará Ychapy:

«El monte: la vida del pueblo Mbya Guaraní
Para el pueblo Mbya Guaraní, el monte no es solamente un lugar lleno de árboles. El monte es vida, memoria y espíritu. Desde tiempos antiguos, nuestros abuelos enseñaron que el ser humano no puede vivir separado de la naturaleza, porque todo lo que existe tiene un espíritu y una función dentro de la tierra creada por Ñe’eruete (el Creador, Padre celestial)
El monte nos da alimento, medicina y refugio. Allí encontramos frutas, miel, animales, plantas medicinales y materiales para construir nuestras casas y artesanías. Muchas veces, cuando una persona se enferma, la cura no se encuentra en una farmacia, sino en las hojas, raíces y cortezas que nuestros ancianos conocen desde hace generaciones. Ese conocimiento no nació de los libros, sino de la convivencia con la naturaleza y del respeto hacia ella.
Pero el monte no es importante solamente por lo material. También es un lugar sagrado. En el silencio del monte viven los recuerdos de nuestros ancestros, las enseñanzas de los mayores y la presencia espiritual que guía a nuestro pueblo. Cuando caminamos entre los árboles, no caminamos solos: caminamos junto a la historia de quienes estuvieron antes que nosotros.

Donde conviven los nativos con la selva.

Donde viven los yurúA, como llaman los Mbyas a los blancos, porque andan con la boca abierta, no pueden ver nada de lo que los rodea, no pueden percibir la naturaleza, por eso necesitan matarla para vivir artificializados.

Cuál es la cultura de los blancos?

El zoom de la cámara al máximo para registrar la diferencia.

Los blancos, todavía no amamos el territorio que abrazó a nuestros abuelos que fueron empujados a migrar para colonizar estos territorios para el sistema.

Tenemos mucho que prender, que iluminar para poder vivir en armonía como lo hacen los Mbyas.

Todos estamos en permanente transformación, ellos y nosotros. Todos deberíamos llegar a vivir reconociendo la riqueza que hemos heredado y modificar sin dañar en provecho de todos.

Con la mente puesta en los negocios y en la propiedad, ambas ficticias nunca llegaremos a nada, porque ambos pertenecen a una bestia insaciable que sabe sacar provecho programando la mente de los hombres incautos que todo lo aceptan en nombre del control y el progreso.

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