Para tener el sistema inmune alto es importante entender al sol
Desde nuestro punto de vista, el sol recorre el mismo camino siempre sobre nosotros, año tras año. Es el que marca los ciclos naturales, sobre todo de la cantidad de luz disponible y luego la temperatura, la humedad, los vientos de acuerdo al territorio, cerca de los ríos y arroyos es diferente que en los cerros y en los cerros es diferente de acuerdo a que ladera se mire.
Eso hace que crezcan determinadas plantas y haya determinados animales, todo en su conjunto propicia la vida, también a los hombres, que somos parte.
Los hombres, los Homos, somos naturaleza, somos parte intrínseca, somos los únicos capaces de modificarla y de decidir cómo hacerlo, para aprovechar todo lo que ella nos da gratis y es derecho de todos tenerla, sin excepción.
De eso depende que haya buen suelo, buen aire, buena agua, buenos alimentos, buenas fibras para hacer de todo, desde ropa hasta casas. Y no falta ni faltará, está en permanente creación.
El recorrido del sol hace que cambien las condiciones a lo largo de un año natural, que podemos decir que empieza en el solsticio de invierno, cuando el sol se estaciona lo más al norte que puede, está sobre el trópico de cáncer, en el hemisferio norte, por eso allá es verano y acá, en el hemisferio sur, que estamos por debajo del trópico de capricornio es invierno.
Justamente por eso en el invierno hay poca energía disponible, el sol está lejos, lo podemos ver en el horizonte, sobre todo al atardecer, porque la niebla no deja ver el amanecer…el sol se asoma tarde, dependiendo donde esté tu casa, lo verás cerca de las 7,30 si tu casa está al este de un cerro, o más tarde si está al oeste. Si está hacia el norte, el sol entrará a la casa por las ventanas del norte durante el día, muy en diagonal y si está hacia el sur, el invierno se vuelve más duro porque no llega nada de sol. Al revés en el verano.
De eso depende que la casa sea saludable, que te ayude a estar sano, que sea un verdadero refugio.
En nuestra tierra hay muchos arroyos y había mucha vegetación que guardaba esa humedad, con las prácticas ganaderas y del monocultivo de, sobre todo pinales, esa humedad disminuyó haciendo que los veranos sean más secos, que haya sequías y hasta incendios, antes imposibles.
Eso hace que una de las dolencias más comunes sean los dolores articulares y musculares. Sobre todo la cintura y las rodillas.
También hace que las gripes, en los que no saben gobernar el cambio de clima diario, sea frecuente.
La humedad exacerba al frío, también al calor, por eso los veranos suelen ser agobiantes.
De ahí la importancia de construir las casas bien orientadas, para que el sol caliente en el invierno cuando puede entrar muy adentro, porque es cuando más lejos está, Y sea fresca en el verano cuando el sol llega al trópico de capricornio, que pasa a la altura de San Pablo, unos kilómetros al norte de donde vivimos, en misiones, y hace que entre muy poco sol adentro de las casas, solo al amanecer y al atardecer.
Por eso las estufas, los hogares, las cocinas a leña y/o los calefactores tienen que estar del lado sur de las casas, para espantar al frío porque el sol está en el norte.
La alimentación ha de ser más caliente, las sopas y las comidas asadas y a las brazas son las mejores, altas en calorías, también las bebidas. Que ha de equilibrarse con ensaladas frescas, para que el interior se mantenga equilibrado. La cantidad igual que la cantidad de harinas y proteínas han de ser de acuerdo a la actividad física de cada uno. Si se come demás y no se gasta, se acumula en forma de grasa. Si es muy ácida, como pasa con el exceso de carne, se acumula en las articulaciones, que en el invierno se afectan más, por el aumento de humedad y frío. Ahí también va a parar todo lo artificial, que para nuestro organismo es tóxico siempre, porque no sabe como metabolizarlo y lo acumula en la grasa, del hígado primero y del resto del cuerpo después y va taponando y haciendo que los órganos dejen de funcionar bien, de ahí todas las demás dolencias.
Las bebidas calientes, los yuyos calientes, el cuidado en la vestimenta, zapatos con buenas suelas, los tobillos y la espalda bien abrigados, para ayudar al meridiano de Vejiga a proteger todo el cuerpo.
Cuidar los cambios de clima. Son los que engripan. Ningún microorganismo es el responsable.
