Foteando en la costanera del Itaembé.
La vida bulle por todos lados, a pesar del hombre, que progresa matando y ensuciando. Desbaratando lo puro y bueno que nos da la naturaleza. Un rato con la cámara lista y salen todas estas fotos. Hasta tuvimos en el objetivo a un yetapá que posó un largo rato sostenido por el viento de agosto. Un día cálido después de lluvias y mucha humedad inusuales para agosto, cuando inicia la primavera en la vida natural, en la vida real.
La vida es natural y no se puede comerciar.
