21 de junio, el medio del invierno, la noche más larga, el día más corto
La VIDA es NATURAL.
Nada artificial está vivo. Todo lo natural tiene ciclos tan perfectos que hacen que todo, absolutamente todo suceda, mucho más de lo que pueden ver los ojos de un hombre, sea del género que sea,
El sol es el gran rector, el que manda en esos ciclos, sin embargo no controla nada, deja que todos sea. Y la VIDA se re-crea a sí misma como la más perfecta sinfonía, llena de sentido, llena de coherencias, llena de colaboraciones, llena de magia, que incluye morir bien.
Recogida en el invierno, vibrante en la primavera, poderaosa en el verano y serena en el otoño, con todo y todos sincronizados, adentro y afuera.

En pleno invierno, como estamos ahora, todos sentimos internamente que hay poca energía. Quien se activa como si fuera verano, gasta de la reserva de energía que guarda su riñón yang, sus suprarrenales, la que le tiene que durar toda la vida, porque es la que permite transformar a diario y ciclicamente el vehículo, la nave, el hogar, el templo de cada uno. Permite autorreparar constantemente, renovandolo permanentemente, con el más sagrado fin de, desarrollar la vida, en el eterno presente, momento a momento, sin prisa y sin pausa, con la más excelsa capacidad de CREAR cualquier cosa que se necesite para que todo sea mejor, hasta cumplir la experiencia en esta dimensión y volver a la tierra y liberar el alma al cielo, al éter, a ese lugar que no prendimos a percibir pero que existe y es bien tangible para quienes se dan la oportunidad.

El 21 de junio es el día que muere al año anterior, el sol llegó al trópico de cáncer, por eso el signo de cáncer también empieza a la par. En el hemisferio norte están en pleno verano, nosotros, en el hemisferio sur estamos en pleno invierno. Ambos empezaron en la primer quincena de mayo. La cantidad de luz es el segundero, el que dispone la cantidad de energía que tiene cada día. Todos los organismos están intimamente sintonizados con ese segundero preciso, que no falla nunca. Y así saben cuál es el proceso biológico que ha de desarrollarse exactanente ahora.
En el hemisferio sur estamos con el mínimo de energía, todos adentro y los que podemos hacemos fuego para equilibrar el frío.
El sol se estaciona en el mismo lugar dos o tres días antes y dos o tres días despues del solsticio. Se lo puede percibir en el horizonte, en el amanecer o en el atardecer. Solo para poder recuperar la capacidad de darnos cuenta con los sentidos más gruesos, como la vista y la piel, que percibe entre otras cosas, la temperatura y la humedad. Todas las demás percepciones, en la que participa cada célula y cáda órgano de nuestro organismo y sobre todo el alma, son muy sutiles, solo pueden darse cuenta quienes tienen despierta y educada el alma, que es diferente a la educación de la mente y de las emociones, que son meros instrumentos.
El invierno invita al silencio, a levantarse tarde, con el sol, que también remolonea. Hoy apareció como a las diez, la niebla del lago artificial era densa. El invierno invita a la reflexión, a poner en la balanza lo vivivido y a decidir e imaginar lo que viene.
Este solsticio lo compartimos con las pocas aves que quedan en el lugar, donde antes habían bandadas y se podían hacer listas de varias hojas con las especies que vivían ahí.

Hoy es un regalo encontrarlas. Ojalá los hombres vuelvan a ser sapiens y vuelvan las bandadas y la cantidad de especies para que compartamos la tierra, como debe ser.
Que ninguna represa más sea, detrás de la necesidad del comercio con dinero deuda que envilecen a pocos. Que los hombres inteligentes desarrollen vehículos con agua, no con electricidad ni con combustibles fósiles. Ya todos sabemos que se puede. No hay apuro, lo único que urge es LA VIDA, la BUENA VIDA. Solo falta que mueran las patentes y sus creadores.
La percepción de la naturaleza es fundamental para VIVIR BIEN. Luego todo lo que es importante para la vida, la alimentación, más caliente, pero sin exagerar, el descanso, que en invierno necesita ser más largo, la actividad, menos exigente, más introspectiva, la contemplación y el silencio hacen escuchar al alma, para encontrar el camino propio, en el que se desarrollan los dones propios, para poner al servicio de la común unidad. Cada uno tiene el suyo y es fundamental conocerlo. Nadie de afuera tiene la fórmula, está bien atesorada dentro de cada uno, con un plan ya establecido desde antes de nacer. La clave es poder escucharlo, sentirlo, percibirlo y desarrollarlo para CREAR lo que sea que se necesite para VIVIR BIEN.
A partir de mañana, que en el calendario artificial es 22 de junio, el sol empieza a regresar al trópico de capricornio. Dos lunas nuevas después iniciará la primavera. Germinarán las semillas que se están sembrando en la hojarzca que se forma con las hojas que están cayendo desde el otoño, y que se riegan y mantienen húmedas con las lluvias y la niebla que todo lo vivifica. Volverán los brotes, la selva que ahora se ve agrisada, estará lista para estallar con ese verde claro, naciente, que nos alegra el alma, los lapachos florecerán para engalanarla y asegurar su progenie pero sobre todo para hacernos saber que llegó la primavera natural, real, a principios de agosto y que la energía se activa para salir afuera.
En el otoño y el invierno, los que transforman la materia en energía están más activos que nunca, todos los hongos y todos los microorganismos que comen y defecan todo lo que hay a su paso, dejan la tierra bien abonada, para que toda la vida renueve su ciclo. El es tiempo de preparar el suelo, de profunda metamorfosis, de la transformación de la materia en energía, sin estridencias pero con tremendo poder interno.
La cantidad de especies con las que convivimos dependen de ese mismo proceso, igual que nosotros, todas saben que para salir afuera hay que tener energía adentro.
Tenemos la suerte de vivir en un territorio riquísimo, lleno de posibilidades. Necesitamos recuperar nuestra capacidad de SER y HACER y de AUTORREPARAR nuestra existencia. La Tierra solo necesita que los hombres dejemos de hacer, y se autorrepara, se renueva, se regenera, renace.
Para los hombres es más difícil, la ilusión de lo artificial demuestra a cada momento lo inútil que es, tan lleno de muerte y dolor, de estridencias que lastiman y anulan.
La comprensión de los ciclos naturales de la tierra es fundamental para VIVIR BIEN.
La existencia del hombre depende de eso, su única capacidad superior es la de transformar a gran escala y por sobre todo, la capacidad de decidir si lo hace para bien o lo hace para mal. Es el único ser capaz de destruir su propia casa, su propia nave, su propio vehículo, su propio templo y de adaptarse para sobrevivir naturalizando artificialidades.
Los mayoría de los pueblos de este continente iniciaban su ciclo anual en esta fecha. Su sabiduría natural les permitía sostener la vida próspera y pródiga larguísimos períodos de tiempo, pacíficos y florecientes. La última parte de la historia natural y del pueblo está contada por los mismos piratas que construyeron una iglesia, un banco y una casa de gobierno en cada lugar, desde ahí derramaron pobreza, sometimiento y muerte en el mundo entero, con el metavertso de la seguridad. Es el mismo tiempo de la desincronización con los ciclos naturales y la instalación de calendarios artificiales.

Lo bueno es que ya nos dimos cuenta, ya despertamos, ya lo podemos ver.
Tenemos un desafío por delante, educar al pueblo para VIVIR BIEN, en todas las múltiples fascetas que constituyen la vida misma, a partir de recuperar la unidad del cuerpo y el alma conectado con la naturaleza para crear un mundo bueno, próspero y en paz de verdad y con la verdad.
y AUTORREPARAR la VIDA, LA BUENA VIDA.
yo soy laura
recuperando ayudando a recuperar la salud del pueblo.
