La mejor manera de relajar el cuerpo, la mente y el alma.

La lengua es el músculo más fácil de relajar de todo nuestro cuerpo.

Ya todos los actientes del espacio Pura Energía lo saben.

Podés probarlo frente a una situación que en la que necesites relajar, o simplemente para tomarte un respiro o podés recostarte cómodamente en algún lugar tranquilo, en silencio o con una música suave. O antes de dormir.

Podés encender un sahumerio. Con luces bajas y tenues. O al aire libre.

Poné las manos sobre tu panza, si sos mujer, la izquierda sobre la derecha y si sos hombre, la derecha sobre la izquierda.

Solo basta aflojarla, relajarla, para que todo el rostro y el cráneo sientan una sensación de alivio muuy placentera. Inmediata.

Imaginar un muñeco de trapo cómodamente apoyado en algún lugar puede ayudar mucho.

Una vez que la lengua está relajada, tomá consciencia de la respiración, que ya se habrá pausado también, sintiendo que llega hasta el abdomen y este empieza a subir y bajar, como lo hacen los niños cuando duermen serenamente, mientras inspiran e espiran.

A la mente dejala libre, que haga lo que quiera. Ella está entrenada para pensar y seguramente te traerá pensamientos, solo déjalos pasar, como a la hojarasca en la superficie de un arroyo. No podés evitarlo, pero tampoco podés intervenir.

Luego llevá la misma sensación de la lengua relajada, esta vez con propósito, al resto de la boca, a los labios, a los cachetes, a la nariz, a las orejas, a los ojos, y sentí que ellos son como dos bolsas de agua apoyadas en una mesa. Tomate el tiempo para sentirlos plenamente relajados, sueltos, sin voluntad.

Después seguí por las cejas, la frente,  el cuero cabelludo, el cráneo y llegá al cerebro. Al principio puede que no tengas tanta percepción. Pero con la práctica y el tiempo será posible y te ayudará a llegar a estados de relajación increíbles y hasta a estados de meditación profunda.

A estas alturas ya todo tu cuerpo está relajado, pero podés contagiarlo un poco más, con la misma sensación de la lengua relajada. Sentí tu garganta y el cuello, y relajados como la lengua, seguí por los hombros, los brazos, el tórax, el abdomen, la espalda, la cadera, fijate si los esfínteres estén sueltos, seguí por las piernas hasta llegar a los dedos de los pies. Disfrutá de la sensación de bienestar. Sentite totalmente presente. Totalmente relajado.

Todo el proceso es más largo y complicado de explicar que de hacer.

Por lo que te invito a practicar.

Si estás al aire libre, es buena idea pisar la tierra descalzo, antes y/o después. Te ayudará a deshacerte de energías tóxicas.

Te ayudará a descansar, dormir mejor, equilibrar y a sanar. A sentir Paz.

Los momentos de descanso son tan importantes como los momentos de actividad.

Lo que hagas activamente será mejor si estás descansado.

Serás más creativo, más capaz, más fuerte, más ágil, más reactivo, te relacionarás mejor, tendrás mas paciencia, más empatía y hasta metabolizarás mejor. Tu piel y tu pelo se verán mejor, tu tono muscular estará bien y estarás más sano. Estarás más alerta.

Vas a llegar joven a viejo.

yo soy laura noemí montanía

mujer real, viva y libre. soberana.