Te propongo retirarte a la selva para autorreparar tal como ella lo hace.
Natural no es una moda, es el modo excelso de la vida.
La vida está regida por ciclos diarios, mensuales, estacionarios y anuales, Cada quince días el clima cambia y nosotros y la Tierra también.
Retirarse a la selva es propiciar cambios, modificar el compás de lo cotidiano para hacer silencio y ser parte de la naturaleza, aquietarse, no como los budas, sinó como los nativos de nuestra tierra, como mi papá y mi abuela, de los que heredé esa conexión natural con la vida con su manera de sentarse a contemplar y meditar y su manera ligera de andar, percibiendo el medio, sabiendo tomar de ella solo lo necesario, con respeto.
Me llevó la vida comprender los ciclos naturales, particulares de esta tierra, regidos por la luna y el sol que nos atraviesan a todos, a la naturaleza y a nosotros, que también somos naturaleza, sin remedio, y lo quiero compartir.
Cada territorio, cada latitud tiene su propia frecuencia, no es lo mismo el otoño aquí, con selva que en europa con nieve y que ya no tiene nada natural.
Percibir la energía de nuestra selva, la que heredamos de nuestros ancestros y acompasar con ella, al ritmo de las estaciones del sol y las fases de la luna, es el premio más hermoso que se puede recibir.
Dejar de verla como una maraña verde con solo dos estaciones, entenderla y comprenderla, como se regenera, cómo se autorrepara igual que podemos nosotros, es maravilloso.
Ya la experimentamos explotando de vida en la primavera, muy energética exultante en el verano. Ahora toca en otoño, que trae calma y recogimiento, pero no menos procesos.
En el otoño se puede percibir como la selva se va recogiendo sobre si misma, se va aquietando, es cuando más se nutre. El otoño en la selva de nuestras latitudes, es cálido y húmedo. El frío tarda en llegar, sin embargo el fresco de las noches que se van alargando y los días de sol que se van acortando generan un tiempo especialmente disfrutable para hacerse uno con ella.Los chinos antiguos decían el otoño pertenece al elemento metal, los cuarzos y y nuestra tierra está sobre una capa de ellos, de norte a sur.
Combinamos quietud, descanso, contemplación y meditación con activas caminatas al corazón mismo de la selva para percibir la fortaleza de los árboles gigantes, palos rosas y marías pretas, la sutilidad de los palmitos, la flexibilidad de los tacuarales y las infinitas enredaderas que todo lo unen, mientras nos dejamos sorprender por los tucanes, colibríes, tingazús, trepadores, ardillas, agutíes y si somos lo suficientemente sigilosos hasta podemos toparnos con hurones o algún otro habitante selvático, y llegar al río para que con su aguas veloces nos devuelvan la calma para darnos cuenta que afuera y adentro, en la naturaleza y en nosotros sucede el mismo proceso de ir entrando adentro, como la tarde que poco a poco acerca a la noche, El otoño es la transición entre la actividad del verano, cuando la energía está exultante y la quietud del invierno, cuando la energía se guarda, reposa.
Entender estos ciclos preservan la vida natural y por lo tanto la salud, nuestra y del medio ambiente. La única manera cierta de que suceda. Es volverse sabios.
Entrar a la selva, pertenecer, hacerse uno con ella, alivianar el paso hasta volverlo tan sutil como ella, puede regalarnos sentir, oír y hasta ver a los esquivos bailarines, blanco y naranja.
Cada estación tiene sus bemoles en la sinfonía de la vida, acompasar con ellos es una verdadera bendición y acto de sabiduría y al final comprender que la mayor experiencia espiritual sucede cuando nos integramos a la naturaleza. El mejor templo jamás creado.
SILENCIO
SELVA, llenarse, saciarse de selva
autorrepararse, igual como lo hace la selva permanentemente
río
sonidos naturales
cielo estrellado
toda la vida que bulle en cada estación
caminatas
árboles gigantes
tacuarales inmensos
aves
animales
mariposas
amanecer
atardecer
buena mesa, muuy saludable
desintoxicación
agua pura
excelente compartir
ejercicios conscientes
más caminatas
fogón
descanso
desconexión
reconexión
recordar
recalibrar el gps propio
autorreparar
ubicarse exactamente donde están los pies
re iniciar
y volver diferentes
después de tres días y dos noches
en cabañas creadas por quién sabía lo que hacía, integradas con las selva, simples, exquisitas y confortables
un lugar único…..
grupos reducidos, excelente companía sin invadir los espacios individuales
Retirarse para conectar con nuestra esencia natural, la que todo lo puede. la que nos devuelve el poder nato de crear y disfrutar la vida.
Para llegar jovenes a viejos. de eso se trata. Una experiencia simple y profunda, íntegra, real y holística hasta la médula.
Inversión/intercambio de valor; 600000 pesos argentinos, si llevás una compañía hay descuento.
Incluye todo.
Necesitás llevar ropa para caminar cómodos, pantalones largos y camisa manga larga, liviana, en la selva los insectos forman parte y le gusta la sal de la piel. Calzados cómodos, conocidos, con las que caminás bien. Los abanicos vienen bien. Botella de agua y sombrero son fundamentales. Abrigo para las noches. Ropa acorde al clima. Calzado para entrar a las habitaciones y mantener la limpieza.Una colchoneta de ejercicios.
Haremos:
Día 1: Entender el cuerpo físico, el vehículo, el templo, la materia. y su capacidad de autorreparación.
Bienvenida a las 14 hs.
Ejercicios armonizadores.
Comprender los ciclos naturales anuales y diarios, observar el propio cuerpo físico y recordar las buenas prácticas de alimentación, incluidos las bebidas y la vestimenta acorde a cada estación.
Primer caminata para ver el atardecer en la costa del río Iguazú. Gran experiencia de silencio y paz. Meditación y saludo al sol como fuente de vida.
Vuelta al anochecer descubriendo el cielo estrellado y los sonidos de la noche.
Cena
Descanso
Día 2: Descubrir la selva en otoño.
En la aurora, bebida energética.
Caminata matutina, al son del sol que va subiendo, percibiendo y descubriendo la vida, desde insectos hasta pequeños animales pasando por las más bellas mariposas, las plantas y sus usos, fibras, comestibles, medicinales.
Regreso al mediodía
Almuerzo
Descanso, siesta misionera.
15 hs: Labor interna: Escuchar el alma y revisar los pensamiento. Descubrir programas que operan inconcientemente.
Escribir una hoja de ruta y lo que necesitamos que cambie.
Automasaje con guasha, una técnica china de autotratamiento descubriendo lo que necesitamos autorreparar. El cuerpo siempre nos cuenta y el alma siempre sabe. Aplicación de moxa en puntos que refuercen la energía en otoño.
Descubrir y sentir los palos rosas y palmitos, el yin y el yang de la selva.
Meditación al atardecer.
Cena
Rueda alrededor del fogón.
Ceremonia de quema de lo que deseamos dejar atrás, lo que necesitamos que cambie.
Día 3: La alegría de vivir, la esencia del otoño.
Contemplación del amanecer.
Desayuno
Meditación y sesión de acupuntura.
Caminata hasta tacuarales de inmensos tacuaruzús. Integrarsu fortaleza y flexibilidad.
Almuerzo
Despedida
15 hs: regreso.
Dónde:
La península de Andresito, entre los parques de Iguazú de Argentina y Brasil, a orillas del río Iguazú. donde quedan los últimos reductos de la gran selva paranaense que llegaba hasta el atlántico y el amazonas, justo antes de convertirse en los campos del sur y luego la pampa argentina.
Se llega por la ruta 101 desde Iguazú, hasta donde se puede llegar en avión, atravesando el parque Iguazú o desde Bernardo de Yrigoyen y San Antonio o por la ruta !9 que llega desde Wanda que conecta con toda la provincia de Misiones y el resto del país atravesando el parque Uruguaí.
Información y contacto:
Pura Energía: +54 3764 289331
Surucuá: +54 3764 371046













