Despedida al doctor Carlos Nogueira Pérez

Así quedará en mi memoria el Dr Carlos Nogueira Pérez, la persona que más ha influido en mi vida.  El gran maestro que nos trajo la Acupuntura Bioenergética y Moxibustión a América Latina. Incansable y apasionado, hasta el final estuvo enseñando y viajando. Desgastó gran parte de su energía vital tratando de que la Medicina China sea una práctica oficial integrativa. Su energía estará siempre con nosotros, sus discípulos, y para seguir con lo que más le gustaba en la vida y le hacía feliz, comparto lo que me decía hace poco:

«Esto es, yo creo un movimiento universal, son los coletazos de un sistema caduco que antes de morir quiere morir matando, la humanidad está abocada a un desastre porque no se tiene en cuenta los principios naturales del ser humano, y eso origina unos intereses totalmente egoístas por parte de multinacionales y egocéntricos por parte de profesionales que se creen que son dioses, que te voy a contar, pero hay que seguir adelante, esto es lo que llevamos aquí padeciendo desde hace mucho tiempo, pero la gente poco a poco, acude al privado. Lo importante es que haya efectividad, lo que pasa es que efectivamente tiene que haber una concienciación en el pueblo y en la gente y que se den cuenta que los fármacos que hoy nos dan, la mayor parte de ellos no son para curar sino para vender. Paciente curado, paciente que no gasta. Las multinacionales que no entienden de amor ni de sanidad, lo único que entienden es de negocio y si hay alguien que le siga y tiene hegemonía política y social, pues ahí está el lío. Cómo se va a solucionar el pueblo no lo se, es una incógnita, pero bueno, yo rezo todos los días para que esto se termine porque esto es insoportable, esta situación anómala que está viviendo la humanidad no tienen antecedentes y no tiene parangón. Bueno, adelante, el amor lo vence todo y creo que tienes capacidad para superar esos inconvenientes».

Solo nos detenemos un momento para honrar su memoria y conectar con la luz que nos guiará a partir de ahora y seguimos, incansables y apasionados, como aprendimos de Él.

Gracias profesor Carlos Nogueira Perez. Gracias por tanto.

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